Presentación
En Cabrojo Almanzor no tocó el tambor, ni pisó tan siquiera.
Entonces ¿a qué se debe este esfuerzo por rescatarle de la ignorancia
telemática? Pues así de fácil, porque sí, porque se lo merece,
porque Cabrojo, olvidada aldea de la comarca rionansera, en
el occidente de Cantabria, aspira a ofrecer en este su sitio
el remanso de paz y de desprecio del mundanal ruido que todo
internauta cansado espera descubrir en su fatigoso caminar virtual.
Porque
sí. La libertad de dedicarle un sitio web a este aldea es incuestionable
e irrebatible, y aquí algunos , cual antiguos pobladores de
la Cantabria descrita por Estabón estamos dispuestos
a defender de pico y uña la libertad de dedicarles a estos parajes
lo mejor de las nuevas tecnologías. El acto de crear es gratuito
y desvinculado de toda necesidad aleccionadora. Ilusorio es
el afán de corregir las costumbres generales, sólo se pueden
enmendar las propias. A falta de otra explicación quedémonos
con esto, pronúnciese, eso sí, con algo de empaque : Cabrojo
tiene su página web porque sí.
Porque
se lo merece. ¿ Quién lo ha de dudar ? Sus algo más de 20 casas,
su escasísimo número de habitantes (más casas que vecinos) le
convierten en pábulo para el olvido, el abandono y la ingratitud
(la más negra). No dejemos que se cometa semejante desaguisado
y entonemos la alabanza de sus verdes praderas, de sus gráciles
bebederos, del concierto de sus campanos, apenas mancillado
por el mecánico fragor de alguna desbrozadora. Cabrojo, tierra
de vacas y de patatas, aquí tienes a tu vate telemático que
te ha de cantar y dar a conocer al mundo entero.
Lejos
del mundanal ruido. Y de todo por supuesto. Localizar el pueblecito
es una hazaña en sí, que la desordenada toponimia regional dificulta,
al permitir la existencia de varios pueblos espurios, algunos
de consideración. El Cabrojo que nos interesa y al que queremos
rendir aquí el homenaje de nuestro esfuerzo , si bien fuera
de marras Cabecera de partida, ahora está rebajado a barrio
de Puentenansa, sede del Ayuntamiento de Rionansa, en los confines
de una Cantabria que se va acercando cada vez más al vecino
Principado.